• info@nataliarubio.es

Archivos mensuales: marzo 2012

Sobre la igualdad en el lenguaje

En el marco de la lucha por la igualdad vigente aparece una moda para algunos, o algo de lo que hablar para entretenerse o no mirar a otro lado para otros. Pero que sin embargo es más que necesario. Una persona piensa en el lenguaje en el que habla. Por este motivo la lucha por un lenguaje no sexista viene de la mano de la lucha por la igualdad.

guia.jpg
Nuestras expresiones a menudo reflejan un poso peyorativo hacia el género femenino. No tenemos que buscar mucho para encontrar en nuestro entorno manifestaciones de este tipo. Ni necesitamos mucho para que algo se convierta en un insulto a la mujer: basta con feminizar cualquier animal y ¡tachán! ya tenemos un amplio catálogo donde escoger el que más nos guste y aplicar a voluntad. Así nos topamos con: “Es una zorra”, “Será perra”, “ser una víbora”, y de aquí al infinito. Por el contra “Lucha como un león” o “Es un lince” no tiene el mismo sentido despectivo.
Cierto es que esto son expresiones o insultos que en un lenguaje digamos educado no deberíamos usar. No obstante, nuestro lenguaje ¿se usa de una manera no sexista? Pues no tanto como se debería.
A este respecto, entran en acción las diferentes guías de uso no sexista del lenguaje. Entre ellas la de la UMU, que estos días ha recibido críticas y elogios (no a partes iguales). Antes de decir nada de las reacciones debo confesar que yo la he leído, espero que no por ello se me queme en la hoguera cual bruja de antaño, por osar abrir semejante documento. Y sorpresa ¡no es el ocaso de nuestro querido español!.
No creo que sea el fin que usemos simplemente el término “pareja” y no “mujeres”. No es correcto encontrar por ejemplo: “Los médicos y sus mujeres” es una expresión sexista a todas luces. Lo correcto es usar un termino que ampare a médicos y médicas, como “personal médico”. Que se prescriba no usar expresiones peyorativas al género femenino es como hablar sin insultos. Como decía uno piensa en el lenguaje en el que habla, y aquello que se dice es lo que adquiere visibilidad. No nombrar a una parte de la sociedad es no hacerla manifiesta. Usar en ocasiones parejas de términos en sus dos vertientes (femenina y masculina) contribuye a hacer una sociedad visiblemente más igualitaria. De este modo no es incorrecto hablar de “todos y todas“ por ejemplo, si no tenemos otros términos que refieran por igual a hombres y mujeres. Cierto es, como afirman los críticos y aquellos que se quedan solo en la anécdota y en la superficie de la guía, que si hacemos esto con todos (todos, todos, todos) los vocablos de nuestro discurso lo alargaríamos

A propósito de las mujeres…

Hace una semana conmemorábamos el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Este simple hecho es una muestra 3666más de que en la actualidad sigue sin haber igualdad entre hombre y mujeres. Y en el terreno laboral menos todavía. El origen del día de la mujer está asociado a la defensa de sus derechos y libertades básicos. Desde reclamar unas jornadas de trabajo dignas con unas horas razonables hasta pedir el sufragio universal. Pero ¿en la actualidad podemos pensar que ya tenemos todo esto y que ya no hace falta ese día?

No.

No, cuando la el trabajo que desempeña una mujer en el mismo puesto que un hombre no está igual de remunerado. La brecha salarial entre mujeres y hombres está en España en un 20%. Si para un mismo puesto un hombre gana 1.000 € una mujer ganaría 800 €. Esta brecha está por encima de la media europea que se sitúa en un 15%. Y es aún mayor en el empleo a tiempo parcial que a jornada completa.

No, cuando no hay igualdad en los puestos dirigentes.

No, cuando una mujer tiene más trabas que un hombre para ejercer su maternidad. La tasa de mujeres que trabajan a media jornada es de un 80% respecto a los hombres, en gran medida se debe a que además de su jornada laboral debe ejercer como ama de casa, madre, y otras tantas cosas no remuneradas. Una mujer en el año 2012 sigue encontrando trabas a la hora de conjugar su embarazo y maternidad con su carrera profesional.

No, cuando seguimos teniendo víctimas de violencia de género. La violencia machista es una de las grandes lacras sociales. Las cifras hablan por si solas: 2007: 71 mujeres asesinadas; 2008: 84 mujeres asesinadas; 2009: 68 mujeres asesinadas; 2010: 85 mujeres asesinadas; 2011: 67 mujeres asesinadas; y en lo que llevamos de 2012: 9 solo en España en lo que va de año.

Todo esto muestra todo el camino que nos queda por recorrer. Una trayectoria quizá más corta que cuando empezamos el viaje, pero con gran trecho por delante todavía. Por eso ni un paso atrás. Sin renunciar ni a uno solo de nuestros derechos adquiridos.

Pero, como con todo, no deja de aparecer quien se las da de muy progre, y tacha estas reivindicaciones de horteradas o catetadas de mal gusto. Alegan incluso que no hacen por la igualdad. Bien, sería necesario que llegase el día en el que esto sea un sinsentido, pero hoy no lo es.