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No busques trabajo, Risto Mejide

No busques trabajo, Risto Mejide

Acabo de terminar de leer el libro de Risto Mejide, No busques trabajo, 50 excusas para no autoemplearseAl empezarlo tengo que reconocer que esperaba más, me estaba pareciendo muy “light”. Escuché en la radio una entrevista de Risto Mejide hablando sobre el libro y pensé “pues me lo ha vendido mucho mejor de lo que me está pareciendo”, me parecía que era lo de siempre, nada que no dijera cualquiera ni que no sepamos. Pero conforme avanzaba en la lectura me empezó a gustar y lo he encontrado verdaderamente útil. 

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El libro surge a partir del éxito de su artículo de opinión en El Periódico: “No busques trabajo”, artículo que recomiendo y que sirve de síntesis del libro.

Cuando uno va a la tienda, o lo descarga, espera que su autor venga te coja de la mano y te lance por el precipicio, es más, si es posible, que haga por ti el papeleo, pero esto no es así, ya nos lo dice. En realidad no te va a llevar de la mano para que montes tu propio negocio y te autoemplees, ni te va a empujar si estás al borde del precipicio y no sabes si lanzarte o no; lo que sí hará es decirte dónde está el precipicio, quién se ha lanzado antes que tú, quién se ha estrellado y quién ha salido bien parado. Con esto tú ya sabes a qué atenerte y si de verdad quieres lanzarte.

Lo interesante del libro, como decía, es cómo traza ese mapa. Lo ilustra con grandes ejemplos y experiencias reales, así como con bibliografía y recursos en Internet. Analiza las principales excusas que nos damos para no emprender en solitario, las desmenuza y expone casos en los que esa excusa no ha sido válida invitándote al final de cada capítulo a replantearte los motivos.

  • Excusa 1. Todo está fatal
  • Excusa 2. La economía española no levanta cabeza
  • Excusa 3. Los políticos son unos incompetentes
  • Excusa 4. La única alternativa es marcharse fuera
  • Excusa 5. Aún no tengo suficiente experiencia
  • Excusa 6. Yo ya voy tirando con trabajos basura
  • Excusa 7. Ya tengo una edad
  • Excusa 8. La competencia es cada vez más dura
  • Excusa 9. No pierdo la esperanza de encontrar empleo
  • Excusa 10. Toda mi vida he trabajado por cuenta ajena
  • Excusa 11. Tener trabajo digno es un derecho
  • Excusa 12. No creo que el pez gordo se coma al chico
  • Excusa 13. No todo el mundo puede ser emprendedor
  • Excusa 14. Qué fácil es hablar cuando se bien
  • Excusa 15. Una buena idea no garantiza el éxito
  • Excusa 16. Tengo miedo al fracaso. Y no estoy dispuesto a asumir riesgos
  • Excusa 17. No se empezar para crear algo propio
  • Excusa 18. No sabría a quién ir para autoemplearme
  • Excusa 19. Cada día más autónomos se dan de baja. Y cierran más empresas
  • Excusa 20. Ya no hay subvenciones
  • Excusa 21. No tengo financiación y hoy los bancos no dan crédito
  • Excusa 22. Nunca se me ocurre nada original
  • Excusa 23. Yo sólo sé hacer una cosa
  • Excusa 24. Todo muy bonito, pero qué pasa si fracaso
  • Excusa 25. Hay que pagar las facturas
  • Excusa 26. Jamás he salido de mi sector
  • Excusa 27. No conozco a nadie en este mundillo
  • Excusa 28. No tengo el apoyo de mi familia
  • Excusa 29. Esa idea ya la ha tenido alguien antes
  • Excusa 30. Si no ha funcionado antes, por algo será
  • Excusa 31. No hay mercado para lo mío
  • Excusa 32. Quién va a confiar en alguien como yo
  • Excusa 33. Nadie esté dispuesto a pagar por esto
  • Excusa 34. No soy imprescindible
  • Excusa 35. No tengo contactos
  • Excusa 36. No tengo ni un solo cliente
  • Excusa 37. No sabré conservar mis clientes
  • Excusa 38. No sé lo suficiente para ofrecer el servicio
  • Excusa 39. Todavía no está perfeccionado el producto
  • Excusa 40. Con lo que puedo cobrarle a mis clientes no me ganaría la vida
  • Excusa 41. Ante todo, quiero seguridad y estabilidad
  • Excusa 42. En España es muy caro trabajar por tu cuenta
  • Excusa 43. La burocracia y la legislación no ayudan
  • Excusa 44. Carezco de conocimientos de gestión y de economía
  • Excusa 45. No tengo dotes para liderar
  • Excusa 46. No tengo socios que me acompañen en la aventura
  • Excusa 47. Los clientes y los proveedores pueden ser peores que un jefe
  • Excusa 48. No quiero vivir para trabajar quiero trabajar para vivir
  • Excusa 49. ¿Y la comunicación? ¿Cómo hago para que la gente se entere?
  • Excusa 50. Pues tampoco me has solucionado la vida

Para acabar os dejo aquí el artículo que mencionaba al principio:

No busques trabajo por Risto Mejide

No busques trabajo. Así te lo digo. No gastes ni tu tiempo ni tu dinero, de verdad que no vale la pena. Tal como está el patio, con uno de cada dos jóvenes y casi uno de cada tres adultos en edad de dejar de trabajar, lo de buscar trabajo ya es una patraña, un cachondeo, una mentira y una estúpida forma de justificar la ineptitud de nuestros políticos, la bajada de pantalones eurocomunitaria y lo poco que les importas a los que realmente mandan, que por si aún no lo habías notado, son los que hablan en alemán.

No busques trabajo. Te lo digo en serio. Si tienes más de 30 años, has sido dado por perdido. Aunque te llames Diego Martínez Santos y seas el mejor físico de partículas de Europa. Da igual. Aquí eres un pringao demasiado caro de mantener. Dónde vas pidiendo nada. Si ahí afuera tengo a 20 mucho más jóvenes que no me pedirán más que una oportunidad, eufemismo de trabajar gratis. Anda, apártate que me tapas el sol.

Y si tienes menos de 30 años, tú sí puedes fardar de algo. Por fin la generación de tu país duplica al resto de la Unión Europea en algo, aunque ese algo sea la tasa de desempleo. Eh, pero no te preocupes, que como dijo el maestro, los récords están ahí para ser batidos. Tú sigue esperando que los políticos te echen un cable, pon a prueba tu paciencia mariana y vas a ver qué bien te va.

Por eso me atrevo a darte un consejo que no me has pedido: tengas la edad que tengas, no busques trabajo. Buscar no es ni de lejos el verbo adecuado. Porque lo único que te arriesgas es a no encontrar. Y a frustrarte. Y a desesperarte. Y a creerte que es por tu culpa. Y a volverte a hundir.

No utilices el verbo buscar.

Utiliza el verbo crear. Utiliza el verbo reinventar. Utiliza el verbo fabricar. Utiliza el verbo reciclar. Son más difíciles, sí, pero lo mismo ocurre con todo lo que se hace real. Que se complica.

Da igual que te vistas de autónomo, de empresario o de empleado. Por si aún no lo has notado, ha llegado el momento de las empresas de uno. Tú eres tu director general, tu presidente, tu director de marketing y tu recepcionista. La única empresa de la que no te podrán despedir jamás. Y tu departamento de I+D (eso que tienes sobre los hombros) hace tiempo que tiene sobre la mesa el encargo más difícil de todos los tiempos desde que el hombre es hombre: diseñar tu propia vida.

Suena jodido. Porque lo es. Pero corrígeme si la alternativa te está pagando las facturas.

Trabajo no es un buen sustantivo tampoco. Porque es mentira que no exista. Trabajo hay. Lo que pasa es que ahora se reparte entre menos gente, que en muchos casos se ve obligada a hacer más de lo que humanamente puede. Lo llaman productividad. Otra patraña, tan manipulable como todos los índices. Pero en fin.

Mejor búscate entre tus habilidades. Mejor busca qué sabes hacer. Qué se te da bien. Todos tenemos alguna habilidad que nos hace especiales. Alguna singularidad. Alguna rareza. Lo difícil no es tenerla, lo difícil es encontrarla, identificarla a tiempo. Y entre esas rarezas, pregúntate cuáles podrían estar recompensadas. Si no es aquí, fuera. Si no es en tu sector, en cualquier otro. Por cierto, qué es un sector hoy en día.

No busques trabajo. Mejor busca un mercado. O dicho de otra forma, una necesidad insatisfecha en un grupo de gente dispuesta a gastar, sea en la moneda que sea. Aprende a hablar en su idioma. Y no me refiero sólo a la lengua vehicular, que también.

No busques trabajo. Mejor busca a un ingenuo, o primer cliente. Reduce sus miedos, ofrécele una prueba gratis, sin compromiso, y prométele que le devolverás el dinero si no queda satisfecho. Y por el camino, gánate su confianza, convéncele de que te necesita aunque él todavía no se haya dado cuenta. No pares hasta obtener un . Vendrá acompañado de algúnpero, tú tranquilo que los peros siempre caducan y acaban cayéndose por el camino.

Y a continuación, déjate la piel por que quede encantado de haberte conocido. No escatimes esfuerzos, convierte su felicidad en tu obsesión. Hazle creer que eres imprescindible. En realidad nada ni nadie lo es, pero todos pagamos cada día por productos y servicios que nos han convencido de lo contrario.

Por último, no busques trabajo. Busca una vida de la que no quieras retirarte jamás. Y un día día en el que nunca dejes de aprender. Intenta no venderte y estarás mucho más cerca de que alguien te compre de vez en cuando. Ah, y olvídate de la estabilidad, eso es cosa del siglo pasado. Intenta gastar menos de lo que tienes. Y sobre todo y ante todo, jamás te hipoteques, piensa que si alquilas no estarás tirando el dinero, sino comprando tu libertad.

Hasta aquí la mejor ayuda que se me ocurre, lo más útil que te puedo decir, te llames David Belzunce, Enzo Vizcaíno, Sislena Caparrosa o Julio Mejide. Ya, ya sé que tampoco te he solucionado nada. Aunque si esperabas soluciones y que encima esas soluciones viniesen de mí, tu problema es aún mayor de lo que me pensaba.

No busques trabajo. Sólo así, quizás, algún día, el trabajo te encuentre a ti.

Ya sabemos que nadie va a hacer el trabajo duro por nosotros, pero al margen de eso este libro no es un libro pesimista, todo lo contrario diría yo. Si lo lees como debes, sacas partido a las experiencias, tomas notas de los recursos y sobre todo crees en ti y en tu proyecto tienes mucho ganado. Quiero acabar este post como acaba el libro, con una referencia a Galeano: ¿Para qué sirve la utopía? Pues para caminar.

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Natalia Rubio

Periodista. Comunicación y Publicidad. Marketing Online. Community manager. Posicionamiento SEO. Asesora Social Media. Lic.Filosofía. Amo la libertad ,igualdad, justicia, honestidad y valentía.Odio la hipocresía y cobardía. @nataliarubio

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