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Sobre la igualdad en el lenguaje

Sobre la igualdad en el lenguaje

En el marco de la lucha por la igualdad vigente aparece una moda para algunos, o algo de lo que hablar para entretenerse o no mirar a otro lado para otros. Pero que sin embargo es más que necesario. Una persona piensa en el lenguaje en el que habla. Por este motivo la lucha por un lenguaje no sexista viene de la mano de la lucha por la igualdad.

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Nuestras expresiones a menudo reflejan un poso peyorativo hacia el género femenino. No tenemos que buscar mucho para encontrar en nuestro entorno manifestaciones de este tipo. Ni necesitamos mucho para que algo se convierta en un insulto a la mujer: basta con feminizar cualquier animal y ¡tachán! ya tenemos un amplio catálogo donde escoger el que más nos guste y aplicar a voluntad. Así nos topamos con: “Es una zorra”, “Será perra”, “ser una víbora”, y de aquí al infinito. Por el contra “Lucha como un león” o “Es un lince” no tiene el mismo sentido despectivo.
Cierto es que esto son expresiones o insultos que en un lenguaje digamos educado no deberíamos usar. No obstante, nuestro lenguaje ¿se usa de una manera no sexista? Pues no tanto como se debería.
A este respecto, entran en acción las diferentes guías de uso no sexista del lenguaje. Entre ellas la de la UMU, que estos días ha recibido críticas y elogios (no a partes iguales). Antes de decir nada de las reacciones debo confesar que yo la he leído, espero que no por ello se me queme en la hoguera cual bruja de antaño, por osar abrir semejante documento. Y sorpresa ¡no es el ocaso de nuestro querido español!.
No creo que sea el fin que usemos simplemente el término “pareja” y no “mujeres”. No es correcto encontrar por ejemplo: “Los médicos y sus mujeres” es una expresión sexista a todas luces. Lo correcto es usar un termino que ampare a médicos y médicas, como “personal médico”. Que se prescriba no usar expresiones peyorativas al género femenino es como hablar sin insultos. Como decía uno piensa en el lenguaje en el que habla, y aquello que se dice es lo que adquiere visibilidad. No nombrar a una parte de la sociedad es no hacerla manifiesta. Usar en ocasiones parejas de términos en sus dos vertientes (femenina y masculina) contribuye a hacer una sociedad visiblemente más igualitaria. De este modo no es incorrecto hablar de “todos y todas“ por ejemplo, si no tenemos otros términos que refieran por igual a hombres y mujeres. Cierto es, como afirman los críticos y aquellos que se quedan solo en la anécdota y en la superficie de la guía, que si hacemos esto con todos (todos, todos, todos) los vocablos de nuestro discurso lo alargaríamos

innecesariamente y convertiríamos  en tedioso y mecánico. Afortunadamente nuestro español es tan rico que tiene palabras que engloban a ambos sexos, curioso. Es mucho más correcto decir “ciudadanía” que “ciudadanos” cuando nos referimos al conjunto de la sociedad”. En estos casos es mucho más correcto usar la expresión que sirve para ambos, por aquello de la economía lingüística (por ejemplo electorado en lugar de elector; ciudadanía en lugar de ciudadanos). Pero es que va más allá. Hay ocasiones en las que ni siquiera tenemos que cambiar el término que usamos, sino simplemente eliminar el artículo masculino y ya sirve para ambos, más economía lingüística todavía. Por ejemplo en lugar de decir “Para los estudiantes de último curso” decir “Para estudiantes de último curso”.

Estas guías de lenguaje inclusivo están el las instituciones a modo de recomendaciones para un uso más igualitario. Pero la RAE ha salido al ataque, y crítica duramente varias de estas, entre ellas la de la UMU, tanto que considera que no se podría hablar si se aplicase al pie de la letra. No ve objeciones, en cambio, en mantener definiciones abiertamente machista e incluso algunas homófobas.
Para la RAE una persona es menos huérfana si pierde a su madre que si pierde al padre:
huérfano, na.
1.    adj. Dicho de una persona de menor edad: A quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre.
Para la RAE solo pueden gozar los hombres:
gozar.
2.    tr. Conocer carnalmente a una mujer.
Para la RAE uno solo puede cometer adulterio si es con una persona de sexo contrario:
adulterio.
1. m. Ayuntamiento carnal voluntario entre persona casada y otra de distinto sexo que no sea su cónyuge.

Pero bueno esto no es tan grave como querer que el género femenino sea incluido en el lenguaje.

Natalia Rubio

Periodista. Comunicación y Publicidad. Marketing Online. Community manager. Posicionamiento SEO. Asesora Social Media. Lic.Filosofía. Amo la libertad ,igualdad, justicia, honestidad y valentía.Odio la hipocresía y cobardía. @nataliarubio

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