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En defensa de la igualdad, siempre contra el machismo

La lucha por la igualdad no es algo solo de un día, la lucha contra el machismo instaurado en la sociedad no se puede vencer en un día. Hoy, Día Internacional de la Mujer, tiene un carácter reivindicativo y a la vez conmemorativo, pero esta batalla no se queda aquí, es un largo camino que se ha venido construyendo con el esfuerzo de mujeres y hombres que han luchado por la justicia y dignidad de nuestra sociedad.man-1131006_1920

Que la igualdad entre hombres y mujeres aún no es una realidad está patente en todas las esferas de nuestra vida cotidiana. Es la mujer la que carga, en la mayoría de los casos, con el cuidado de niños y ancianos; es la mujer la que tiene que trabajar más días al año para conseguir igualar el salario del un hombre, al ritmo actual la brecha salarial tardará décadas en desaparecer; es la mujer la que tiene que justificar sus decisiones sobre la maternidad; es la mujer la que sufre la explotación sexual; es la mujer la que tiene dificultades para acceder a la educación en países menos desarrollas; es la mujer la que sufre en un amplio porcentaje acoso en el trabajo; es la mujer la que sufre violencia de género, la que muere a manos de su pareja; es la mujer la que convive diariamente con el machismo y con los micromachismos.

Y precisamente sobre esto último es de lo que quería hablar, de los machismos y de los mal llamados micromachismos. En mi opinión los micromachismos no existen, solamente existe el machismo. Cuando se habla de micromachismo

Papá Noel y los Reyes Magos regalan juguetes no sexistas

Papá Noel ya está cargando sus trineos de juguetes y juguetes para todos los niños y niñas que esperan con ilusión su llegada. Pero este año ha decidido regalar juguetes no sexistas, es decir, juguetes que eviten los estereotipos y roles de género. Por eso para Pedrito ha cargado una cocina, y es que a él le gustaría ser un chef de renombre. Lo ha tenido un poco difícil porque encontrar cocinas de juguete que no sean de color rosa es complicado.

Por eso este viejecito de aspecto bonachón ha llamado a sus colegas, los Reyes Magos, y se han puesto de acuerdo en exigir a los fabricantes de juguetes que eviten seguir perpetuando un machismo latente en la sociedad. Y es que a pesar de existir un Código de Autoregulación de la Publicidad Infantil, en el que entre otras cosas se especifica que los juguetes “como regla general, los mensajes publicitarios de juguetes evitarán mostrar sesgos de género en la presentación que hacen de niños y niñas”, los anuncios y productos siguen claramente diferenciando entre los roles tradicionalmente asignados a las niñas y los asignados a los niños.

Recientemente investigadores españoles de las universidades Juan Carlos I de Madrid y la universidad Católica San Antonio de Murcia han llegado a la conclusión de que un 80% de los anuncios de televisión no muestran una igualdad de género. Para el estudio han analizado 595 anuncios emitidos en las principales cadenas nacionales durante el periodo de Navidad en los años 2009, 2010 y 2011. Los juguetes dirigidos a las niñas suelen mostrar el clásico color rosa y fomentar valores como la maternidad y cuidado del hogar; los juguetes dirigidos a niños suelen mostrar mayor violencia y fomentan la competitividad.

Así que ante este panorama Papá Noel, Melchor, Gaspar y Baltasar se han plantado. Y este año quieren regalar juguetes que fomenten la igualdad de género desde la infancia, ya que por qué una niña no puede tener un superhéroe y un niño una princesa como reclamaba la pequeña Riley en este entrañable vídeo que no he podido evitar recordar:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=v69KjuSgy0A&w=420&h=315]

No tenemos que buscar mucho para encontrar imágenes como estas por televisión, revistas, etc.

Sobre la igualdad en el lenguaje

En el marco de la lucha por la igualdad vigente aparece una moda para algunos, o algo de lo que hablar para entretenerse o no mirar a otro lado para otros. Pero que sin embargo es más que necesario. Una persona piensa en el lenguaje en el que habla. Por este motivo la lucha por un lenguaje no sexista viene de la mano de la lucha por la igualdad.

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Nuestras expresiones a menudo reflejan un poso peyorativo hacia el género femenino. No tenemos que buscar mucho para encontrar en nuestro entorno manifestaciones de este tipo. Ni necesitamos mucho para que algo se convierta en un insulto a la mujer: basta con feminizar cualquier animal y ¡tachán! ya tenemos un amplio catálogo donde escoger el que más nos guste y aplicar a voluntad. Así nos topamos con: “Es una zorra”, “Será perra”, “ser una víbora”, y de aquí al infinito. Por el contra “Lucha como un león” o “Es un lince” no tiene el mismo sentido despectivo.
Cierto es que esto son expresiones o insultos que en un lenguaje digamos educado no deberíamos usar. No obstante, nuestro lenguaje ¿se usa de una manera no sexista? Pues no tanto como se debería.
A este respecto, entran en acción las diferentes guías de uso no sexista del lenguaje. Entre ellas la de la UMU, que estos días ha recibido críticas y elogios (no a partes iguales). Antes de decir nada de las reacciones debo confesar que yo la he leído, espero que no por ello se me queme en la hoguera cual bruja de antaño, por osar abrir semejante documento. Y sorpresa ¡no es el ocaso de nuestro querido español!.
No creo que sea el fin que usemos simplemente el término “pareja” y no “mujeres”. No es correcto encontrar por ejemplo: “Los médicos y sus mujeres” es una expresión sexista a todas luces. Lo correcto es usar un termino que ampare a médicos y médicas, como “personal médico”. Que se prescriba no usar expresiones peyorativas al género femenino es como hablar sin insultos. Como decía uno piensa en el lenguaje en el que habla, y aquello que se dice es lo que adquiere visibilidad. No nombrar a una parte de la sociedad es no hacerla manifiesta. Usar en ocasiones parejas de términos en sus dos vertientes (femenina y masculina) contribuye a hacer una sociedad visiblemente más igualitaria. De este modo no es incorrecto hablar de “todos y todas“ por ejemplo, si no tenemos otros términos que refieran por igual a hombres y mujeres. Cierto es, como afirman los críticos y aquellos que se quedan solo en la anécdota y en la superficie de la guía, que si hacemos esto con todos (todos, todos, todos) los vocablos de nuestro discurso lo alargaríamos